
Refragmentos Rítmicos: Una Exploración de Tela y Cemento
La vida está constituida por fragmentos: momentos que se entrelazan y se repiten en un ciclo interminable. En la interacción de materiales como la tela y el cemento, encontramos una metáfora perfecta de esta realidad. Ambos materiales, aunque aparentemente dispares, se unen para crear una obra que habla del tiempo, la memoria y la experiencia, manifestando así el concepto de «Refragmentos Rítmicos».
La tela, suave y flexible, representa la fragilidad de los recuerdos. Cada hilo es un fragmento de experiencia y, al tejerse juntos, forman patrones que evocan la historia personal de cada individuo. Esta repetición de hilos, que se entrelazan una y otra vez, no solo produce una textura visualmente intrigante, sino que también rinde homenaje a la naturaleza cíclica de los momentos vividos. Cada repetición de un motivo en la tela puede ser visto como un eco de las vivencias pasadas que se manifiestan en el presente.
Por otro lado, el cemento, con su rigidez y durabilidad, simboliza la solidez de las estructuras que construimos a lo largo de nuestras vidas. Es un material que captura el tiempo, fijando cada fragmento de lo vivido en una forma tangible. La repetición en el uso del cemento también tiene su propio ritmo: capas que se vierten, se moldean y se endurecen, contrastando con la fluidez de la tela. En esta dualidad, encontramos una danza constante entre lo efímero y lo permanente.
Cuando ambos materiales se combinan en una obra de arte, crean un diálogo entre lo suave y lo duro, lo temporal y lo eterno. Esta obra visual se convierte en un espacio donde los «Refragmentos Rítmicos» cobran vida. Los patrones que emergen de la tela fluyen sobre la estructura sólida del cemento, fusionando las historias pasadas con la realidad presente. Aquí, la repetición se convierte en un ritmo, una cadencia que nos invita a reflexionar sobre cómo los fragmentos de nuestra vida, a menudo dispares, se reúnen para formar algo nuevo y significativo.
En esta unión de tela y cemento, observamos la esencia de nuestras experiencias: una serie de fragmentos que, a través de la repetición, se transforman en un todo. Así, «Refragmentos Rítmicos» no solo se convierte en un concepto estético, sino en una representación profunda de la condición humana, donde cada hilo y cada grano de cemento cuenta una historia, y juntas, crean la narrativa única de cada uno de nosotros.
En la tela de la vida, se cosen mis días,
cada puntada es un abrazo, un adiós, un reencuentro,
historias que se repiten, ecos de risas pasadas,
entre lágrimas y sonrisas, la vida nos abraza.
El cemento sostiene mis pasos, mis sueños olvidados,
en sus grietas guardamos los momentos añorados.
Cada ciclo que vuelve, un reflejo en el espejo,
la esperanza se aferra a lo que el tiempo esconde.
A veces me pierdo en el vaivén del destino,
repitiendo los versos de amores perdidos.
Pero en cada repetición, encuentro mi esencia,
en los fragmentos de vida, florece la experiencia.