Tiempos Imperfectos


Como creador, mi viaje artístico ha sido una exploración continua de los conceptos de memoria, tiempo y la imperfección inherente a la vida. En mi obra «Tiempos Imperfectos», me propongo reflexionar sobre cómo nuestras experiencias, deseos y recuerdos se entrelazan para formar la narrativa de nuestra existencia, a menudo marcada por fragmentos de lo que una vez fue y lo que elegimos recordar.

Este diptico es un espacio donde el tiempo se detiene, pero también fluye, y donde la superposición de capas refleja las complejidades de nuestra relación con el pasado. En la primera capa del cuadro, he integrado simbologías de mosaico, cada uno representando un momento, una emoción, o un recuerdo que, en su conjunto, forman el tejido de nuestra vida. Estos mosaicos son fragmentos de experiencias y significados que, en su momento, tenían su propio brillo y relevancia. Sin embargo, en un acto deliberado de creación, he decidido cubrir estos símbolos, dejando solo sutiles marcas visibles en la superficie.

Este acto de ocultar y revelar simboliza la dualidad del olvido y el recuerdo. A menudo, nos vemos obligados a enterrar ciertos aspectos de nuestra vida, ya sea por la necesidad de avanzar, por el dolor que conllevan, o simplemente porque el flujo del tiempo nos lleva a nuevas direcciones. Las marcas que permanecen en el lienzo son ecos de esos momentos pasados, recordatorios de nuestra historia personal que, aunque borrada, sigue resonando en el fondo de nuestra conciencia.

Sin embargo, lo que realmente atrapa la atención del espectador es la mancha roja vibrante que recorre casi todo el cuadro. Esta mancha, que desciende de manera dramática desde la parte superior izquierda, se expande con fuerza hacia la parte inferior, representando una invasión emocional que no se puede ignorar. En mi interpretación, el rojo simboliza la pasión, la vida y también el sufrimiento que muchas veces enfrentamos. Es un color que, por su naturaleza, provoca una reacción visceral; invita a la contemplación, pero también a la confrontación.

La elección del rojo no es accidental; es un recordatorio de que, aunque el tiempo puede oscurecer ciertas experiencias, la intensidad de nuestras emociones siempre encontrará la forma de hacerse notar. Esta mancha es un símbolo de la resiliencia del espíritu humano, de cómo, a pesar de las adversidades y del paso del tiempo, nuestra esencia sigue viva y palpitante.

«Tiempos Imperfectos» es más que una representación visual; es una invitación a reflexionar sobre nuestra propia historia. Nos anima a mirar hacia dentro, a aceptar no solo lo que hemos perdido, sino también a celebrar lo que hemos ganado, a entender que cada mancha, cada capa y cada rasgo de imperfección forman parte de nuestra belleza única.

La obra busca provocar una conversación interna en cada espectador; los animo a que se pregunten sobre sus propios «tiempos imperfectos». ¿Cuáles son las marcas que llevan dentro? ¿Qué momentos han sido borrados y cuáles aún resuenan con intensidad? En última instancia, «Tiempos Imperfectos» es un homenaje a la vida misma, con todas sus contradicciones y matices, y una reflexión sobre la aceptación de lo que somos y lo que hemos vivido.

En la tela del tiempo, el suspiro se aferra,  

las huellas del pasado, como estrellas que erran.  

Cada paso que dimos, cada risa, cada llanto,  

dibujan un retrato, de un alma en su canto.  

Las capas del silencio, en sombras se entrelazan,  

ocultando verdades, que en el pecho desgarran.  

Y en el murmullo suave de una brisa que pasa,  

las marcas se revelan, como historias que abrazan.  

Un trazo de carmín, ardiente y desbordante,  

es un eco de vida, un latido constante.  

Desciende por el lienzo, como lava sincera,  

una pasión que arde, que nunca se altera.  

Oh, tiempos imperfectos, sonoros como el mar,  

cada ola que rompe, trae un nuevo despertar.  

Las lágrimas caídas son perlas en el suelo,  

y las risas ocultas, caricias, dulces, al vuelo.  

Al contemplar el diptico, Un canto sin par,  

en las imperfecciones, hallamos nuestro hogar.  

Bailamos entre sombras, entre luces y dolor,  

en tiempos imperfectos, se encuentra el verdadero amor.

Artista plástico